Silvia Puig y Viñedos de Íthaca D.O.Q. Priorat
El pasado viernes, 8 de Mayo, tuvimos a Sílvia Puig, enóloga y propietaria de la bodega ubicada en Gratallops, presentando nuevas añadas. Después de ponernos al corriente de cómo había transcurrido el proceso de elaboración y el resultado obtenido, siempre con esa pasión, como una madre que habla de sus hijos.
De manera entendible, Sílvia, hace llegar a todo el mundo el concepto del vino que crea, unos vinos algo diferentes de lo que el Priorato nos tiene acostumbrados, huyendo de grandes potencias aromáticas y carnosidad. Lo que tienen sus vinos en común, es intentar mantener la frescura de la fruta y la sutileza, con gran abanico de aromas aportados por el entorno. Los vinos con crianza son de gran equilibrio, siempre, con la madera justa, aportando así, un ligero perfume acompañado también de notas minerales, algo destacable en sus vinos. Son, estos, unos vinos algo femeninos al intentar buscar esa sutilidad y sobre todo muy frescos
Para esta ocasión, pudimos catar 5 vinos, 2 blancos, 2 tintos y 1 dulce blanco.
El primero, Odysseus Garnacha blanca, 2008. De tonos amarillos pajizos, con aromas anisados(hinojo), cítrico, notas de fruta amarilla(nísperos), algún ahumado aportado por el mineral de la zona y la llicorella, siendo un vino particular, por ser único en la zona en no tener crianza en barrica, cuando los demás elaboradores se empeñan en todo lo contrario. Un blanco fresco y atractivo.
Odysseus Pedro Ximénez, 2008. Un amarillo algo más subido, muy expresivo, también con cítricos e hinojo, más potente que el anterior y notas almibaradas. Siendo la boca untuosa, pero con una frescura muy bien aportada por la acidez más que correcta. Se afinará con un poco más de botella. Muy interesante.
Akiles, 2007, Garnacha negra y peluda, Cariñena y Cabernet Sauvignon. Un tinto fresco en aromas, donde predominan los frutos rojos no excesivamente maduros, ciruelas rojas, cerezas, fresas, sobre un fondo balsámico. Muy buena estructura.
Odysseus etiqueta roja, 2004, Cariñena, Garnacha, Cabernet Sauvignon, Petit Verdot y Touriga Nacional. Un vino con gran complejidad y estructura, con frutas rojas algo compotadas, betún, balsámicos y algo especiado, mantiene la frescura, en boca, con buen ataque y permanencia. Gran seriedad.
El último, Penélope Dolç, Garnacha blanca, 2007. Un vino dulce natural, con gran cabida en la mesa, donde puede maridar desde quesos ahumados a chocolate blanco especiado. Destacar los aromas a flores blancas, lichis y pomelos. Untuoso en boca, fresco y equilibrado.
Para más información, visiten (www.vinedosdeithaca.com)

